7a microficción de Los No Poemas

En torno a valles que parecen caderas adyacentes, cuerpos sobre cuerpos de carne verde y terrosa, hay dispersas especies sublimes. Éstas esperan cada año a que la Diosa Tierra abra los ojos, llevan así 100 años. Ella es hermosa pues es la creación de su mundo, el principio y el fin, energía omnipotente.

-¿Qué harían las especies para recibir el calor y el amor de la Diosa Tierra? – preguntó una vez Pedro el foráneo.

A lo que Hunab contestó: -Todas las especies, de todos los mundos y todos los tiempos, se reunirían bajo sus párpados para verlos amanecer-.

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