Micro cuento #1: El muerto.

  1. Recién muerto.

Estoy muerto. No lo digo por vivo, sino por muerto.
Mi cuerpo yace tres metros bajo tierra, en el panteón de los olvidados.
Estoy muerto. Mi caja tiene grabada la palabra “traición” en todas las paredes.
Sobre mi caja hay dos piedras, una de amor y otra de amistad, se ríen, se tocan, fornican entre sí y se besan sobre mí. Hay pánico.

  1. Después de un tiempo.

Sigo muerto. Los gusanos me hablan y me dan las noticias de afuera, pero siempre, cuando me muerden, les pregunto: ¿Qué faltó? ¿Fue falta de amor? ¿Fue falta de sexo? ¿Falta de carne? Ellos me besan y me dicen: nada que no hayas dado.
Sigo muerto. Espero el día en que la gloria se abra porque, aunque ya no siento, es raro ver mis brazos carcomidos por los gusanos del tiempo y el olvido. Tengo miedo.

  1. Aún después de más tiempo.

Estoy olvidado. Mis brazos son hueso, ya no hay carne ni cartílago ni nada. Mi boca está abierta, ya nadie viene a verme. Ayer escuché que alguien vino a orinar sobre mi tumba y la policía se lo llevó. ¿Cómo será mi tumba por fuera? Es que aquí es muy oscuro, ya no hablo, ya nadie me habla. Tal vez en algún momento alguien me exhumará para seguir burlándose de mí.

-Yoltik.-

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